Carlos Cano canta de nuevo

La Clave, en RTVE, con José Luis Balbín
La Clave, en RTVE, con José Luis Balbín

Hablo con frecuencia con mi amigo Carlos Cano. De “aquella manera!”. Durante un largo viaje en coche, por ejemplo, mientras oigo una o varias de sus canciones. Conversamos un rato. Puede parecer un sueño, una pesadilla o un rapto de esquizofrenia, pero no. Este tipo de conversaciones, como de una especie suave de ultratumba, ayudan a “intercambiar” ideas.

Como también en el caso de otros pocos amigos, Carlos y yo pertenecíamos a mundos diferentes, aunque unidos por la misma y diversa sensibilidad musical. El suyo, unido a la capacidad creativa; el mío, sólo a la receptiva. Nada que ver con la identificación ideológica o política. Solamente la humana. A los dos nos interesaba sobre todo el comportamiento de las personas.

El día en que fue hospitalizado por última vez para morir, Carlos había organizado un vuelo a Madrid, con el fin almorzar juntos. Llevábamos tiempo dándole vueltas a la posibilidad de crear un club recreativo-cultural, cuyos socios tuvieran espacios diferentes para comer, para leer, para asistir a miniconciertos, para ver cine… Un club para el ocio cultural, algunas de cuyas actividades de ingresos económicos compensarían los gastos de las menos lucrativas. Se nos presentaba la posibilidad de adquirir un gran local céntrico para la ocasión; ocasión que jamás llegó. Carlos murió de camino, y el proyecto se quedó en las conversaciones de viaje a las que antes me refería.

Durante estos últimos años, poco he sabido del mundo particular que le rodeaba en vida. De repente, parte de los artistas amigos que más le querían y de su familia, se ha puesto en contacto conmigo, por si yo podía colaborar en la presentación de un nuevo sello y un disco dedicado a Carlos, titulado “Última gira”. Por supuesto que puedo.

Con tal motivo he podido reunirme con algunos de los suyos. Carlos me parecía una de esas personas que se merecía el éxito que tuvo, y que seguirá pasando a nuestra más grande que pequeña historia musical. Desgraciadamente, su historia familiar no se corresponde con la artística, como ocurre a menudo con la biografía personal de los grandes creadores intelectuales, científicos o artísticos. La soledad íntima quizá es un rasgo que les acompaña habitualmente. Cuando las parejas se bifurcan, cuando se separan, los amigos también suelen tomar partido por uno de los bandos enfrentados, sin darse cuenta de que su amigo es uno, no su pareja, aunque en algún caso también pueda haberse equivocado. Quieren obligarnos a denostar a algún bando, ninguno de los cuales había sido elegido por el verdadero amigo de siempre.

Carlos Cano era no sólo brillante, sino buen persona, aunque quizá difícil en la convivencia. No me parece que hubiera deseado el mal de nadie. En fin, que con tal motivo me he reencontrado en el mundo y con las conversaciones de siempre de Carlos. Y su música. ¡Qué capacidad la suya para reivindicar la copla, muchos años denostada!  Tampoco sabremos nunca si ha tenido mejor suerte en su breve vida, que peor en su rápida muerte.

Carlos Cano canta de nuevo, por José Luis Balbín

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