Crónicas granadinas (1978)

Para ti,
estas crónicas granadinas
que son del corazón,
buscando por el tiempo perdido
la luz que le dio vida,
y desde el desencanto
de los días presentes.

Para ti,
con la esperanza de ver libre
el pájaro que vive prisionero
dentro de todos nosotros

Carlos Cano, 1978

Crónicas granadinas tuvo un gran impactó en algunos países árabes. En Teherán las emisoras lo programaban después de la caída del Sha de Persia, según cuenta la prensa española, por orden de Jomeini, a quien le gustó.

Se llegó a rumorear que Jomeini encargó 50 millones de discos y 30 millones de cassettes, lo que hubiera supuesto en ese momento que Carlos Cano hubiera sido el artista más vendido del mundo, pero hasta Carlos se lo tomaba a guasa preguntándose si había tantos tocadiscos en Irán.

Unos políticos andaluces (Miguel Ángel Arredonda, Alejandro Rojas-Marcos) llevaron el disco como regalo y parece que les impresionó oír a un andaluz cantando árabe. Pienso que fue el poder de Al-Andalus, todavía vigente en el mundo árabe lo que hizo posible el extraño milagro de que un cantante occidental se pudiera escuchar en Oriente Medio.

Le costó a Carlos Cano estrenarlo en directo como quería, casi cuatro años tardó en diseñar una presentación acorde a su imaginario, en los jardínes del Generalife, en junio de 1982, tres noches seguidas del granadino con los músicos que habían participado en el disco, la banda municipal de Granada y un coro juvenil en las que según rememora la crónica de IDEAL: “las fuentes del Generalife, junto a la Alhambra, dejaron de manar para escuchar la cascada de Carlos Cano

El proyecto para grabar aquellos tres únicos recitales no llego a buen puerto. Nos queda la memoria de los que asistieron, como el periodista cultural Eduardo Castro: “Algún día, dentro de unos cuantos siglos, quizás algún aguerrido y valeroso trovador se atreva a hacer las crónicas granadinas de nuestros días, de estos de ahora que a usted, a mí y a él, a todos nosotros nos ha tocado vivir… Y allí estará para verlo y contarlo, con su voz y su música, el mismo Carlos Cano que, esta noche, usted, yo, todos nosotros podemos admirar en el marco incomparable del Generalife, a las 23 horas, bajo la luz de la decimotercera luna del año

Carlos Cano en el Generalife 1982 Crónicas Granadinas

Si la tristeza no tuviera el nombre que tiene, se podría llamar Boabdil. Carlos Cano

Tracklist de Crónicas granadinas, 1978. Movieplay – serie GONG
Canto de amanecer (Adaptación de Carlos Cano de la primera llamada del día a la oración musulmana)
Casida de la muchacha dorada (Federico García Lorca – Carlos Cano)
Casida de las palomas oscuras (Federico García Lorca – Carlos Cano)
El Bando (Carlos Cano)
Suspiros del moro (instrumental) (Carlos Cano)
Casida del rey chico (Carlos Cano)
Casida de adiós (Carlos Cano)
En Granada (Carlos Cano)
Casida del cazador perdido (Carlos Cano)
Equipo técnico y colaboraciones
Producción: Álvaro Nieto

Dirección musical y arreglos: Paco Luis Miranda

Guitarra, buzuki y mandolina: Paco Luis Miranda
Piano, teclados, espineta y contrabajo: Jorge Sarraute
Bajo eléctrico: Manolo Aguilar
Guitarra eléctrica: Juan Cerro
Guitarra acústica: Miguel Iniesta
Batería: Javier Juan Romero
Percusión: Mariano Rico
Coros y percusión: Manolo Daban

Violín: Jesús Fernández
Viola: Isabel Millán
Cello: Manuel López
Clarinete: Antonio Martí
Oboe: Miguel Saez
Flauta: José Oliver

Sonido: Ángel Gil
Ayudante de sonido: Antonio Lomas
Diseño: Miguel Ángel Machín
Fotografía: Gigi

 

Canto del amanecer  

Dios es grande, Dios es grande.
Atestiguo que Dios es único.
Atestiguo que Mahoma es el profeta de Dios.
Vamos a la oración.
Vamos a la prosperidad.
Dios es grande.
Dios es grande.
Dios es único.

 

Casida de la muchacha dorada

La muchacha dorada se bañaba en el agua y el agua se doraba.
Las algas y las ramas en sombra le asombraban,
y el ruiseñor cantaba por la muchacha blanca.

Vino la noche clara turbia de plata mala,
con peladas montañas bajo la brisa parda.
La muchacha mojada era blanca en el agua y el agua, llamarada.

Vino el alma sin mancha con mil catas de vaca,
yerma y amortajada con heladas guirnaldas.
La muchacha de lágrimas se bañaba entre llamas,
y el ruiseñor lloraba con las alas quemadas.

La muchacha dorada era una blanca garza y el agua la doraba.

 

Casida de las palomas oscuras

Por las ramas del laurel, van dos palomas oscuras.
La una era el sol, la otra la luna.
«Vecinitas», les dije, «¿dónde está mi sepultura? »
«En mi cola», dijo el sol.
«En mi garganta», dijo la luna.
Y yo que estaba caminando con la tierra por cintura
vi dos águilas de nieve y una muchacha desnuda.
La una era la otra y la muchacha era ninguna.
«Aguilita», les dije, «¿dónde está mi sepultura?».
«En mi cola», dijo el sol.
«En mi garganta», dijo la luna.

Por las ramas del laurel vi dos palomas desnudas.
La una era la otra y las dos eran ninguna.

 

El bando

Por orden real, la Baja Alpujarra
abandonarán moriscos infieles,
infantes, mujeres, cruzarán el mar.

Viva el rey Fernando y la reina Isabel.
Tanto monta, monta tanto. Amén.
Por orden real, escritos de herejes en fuego arderán
y aquel que se encuentre fablando morisco a galeras irá.

Viva el rey Fernando y la reina Isabel.
Tanto monta, monta tanto. Amén.

Por orden real, cincuenta cabezas a cambio darán:
honores, riquezas, fanegas de tierra y el cielo además.

Viva el rey Fernando y la reina Isabel.
Tanto monta, monta tanto. Amén.

 

Suspiros del moro 

 (Instrumental.)

 

Casida del rey chico 

En el fondo de un aljibe
me encontré la tristeza
que matara al rey Boabdil.

Y a la sombra del almendro
la dejé por los montes de Guajar-Faragüit.

Por ver si cuando el tiempo de la miel
la luz del pensamiento diera flor
y el pueblo recobrara su color verdiblanco
de origen bereber.

Ay niños del campo, espiguitas tiernas,
echad a correr.
Decidle a la tierra
que el pobre la espera al amanecer.

Al amanecer la tierra, al amanecer…

 

Casida del adiós  

Campana dobla en la noche sin luna ni corazón
y vete al Arco de Elvira donde se muere mi amor.
Y dile al sol de tu dios
que no quiero verlo más
que yo ya soy soledad de camino y de canción.
Y dile que ya se fue por la espina del rosal
que cuando brote la flor de pena me ha de matar.

Sombra. Soy sombra y a la sombra muero.
Vengo de sombra y en sombra quedo.

 

En Granada

En Granada el agua cuando la bebía
fiebre de palomas por dentro subía.
Y vi mi tierra mi pueblo vi.

Y a la luna blanca rota por la espada,
un hombre llorando y al fondo Granada.
Allän Akbar Hayy alá-l-falah Déjame vivir
ten piedad cadena de mí.

La mano de hierro que el mar señalaba
con un halcón negro abriendo sus alas.
Y vi mi tierra mi pueblo vi.
Vinieron revueltas, los bosques ardieron,
quedó en la Alpujarra Aben Humeya muerto,
Alläh Akbar Hayy alá-l-falah

Pero ten piedad cadena de mí
si a ti vivo unío no me hagas sufrir Alläh Akbar..

Ay las golondrinas que se lleva el frío al verlas
volando de pena suspiro.

Y vi mi tierra mi pueblo vi.
Mirando a la luna así le decía:
lejos de Granada yo me moriría
Alläh Akbar Hayy alá-l-falah

 

Casida del cazador perdido 

Vengo del fondo de un pozo negro
donde la tiniebla me crió,
voy a las cornisas de la luna
a quitarle sombra al corazón.

Una llama viva que hay por dentro
me clavó en los ojos su puñal
y ya no puedo pararme
mi sino siempre es seguir,

¡yo no soy de este mundo!

He visto vencido por el miedo
lo mejor de mi generación,
negando la luz que fue su guía,
escondiendo el alma en un cajón.

Sin tumbo buscando una salida
voy huyendo de la soledad
que a mí no me mueve el orden,
ni las leyes, ni el poder
¡porque persigo una estrella!

Vagabundo voy por un camino
que nadie en los mapas señaló
detrás de la Errante
como el lobo por la noche
aullando una canción
que quien lleva ardiendo la mirada
está escrito: no descansará
porque bebió de la fuente sediento
siempre andará
¡y ardiendo su corazón!

Si la ves por los montes,
díselo tú
si la ves por los mares,
díselo tú
que la busco en las sombras
de una ciudad que fue nardo de luna,
collar de amor de alondras
y hermosuras, rayos de luz.
Si la ves por el viento,
díselo tú
¡que venga ya!
venga como paloma de libertad
repartiendo alegría…

¿Será verdad que alguna primavera abrirá la flor?

 

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